Cada incidencia es información sobre cómo trabajamos. Este es el compromiso con el que la tratamos — contigo y con nuestro equipo.
Reconstruimos lo que pasó con datos: el servicio, los horarios, el GPS del vehículo y la jornada real del conductor. Primero qué ocurrió; solo después, por qué.
Tu versión, la del conductor y la del coordinador que organizó el servicio. Nadie queda señalado por un relato único: cada incidencia tiene más de un ángulo, y los recogemos todos.
Un error humano no se castiga: se arregla lo que lo hizo posible, porque a quien se equivoca haciendo lo que haría cualquiera en su puesto no se le culpa — se mejora el puesto. Solo la negligencia deliberada se trata como tal. Es lo que en factores humanos se llama «cultura justa», y es la única forma de que los problemas salgan a la luz en vez de esconderse.
De cada caso admitido sale una acción concreta —formación, un cambio de procedimiento, una mejora técnica— con un responsable y una fecha. Y medimos si el mismo fallo se repite: si vuelve, la acción no bastó y se revisa.
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